Lo bueno y lo malo de emprender después de los 45 años

Emprender después de los 45 puede ser una decisión lúcida, pero también una reacción peligrosa a un mercado laboral que empieza a cerrar puertas. Con la edad suelen crecer la experiencia, el criterio y la red profesional; al mismo tiempo, disminuye el margen para perder ahorros, improvisar durante años o recuperarse de una deuda mal calculada. Por eso, la pregunta útil no es si “se puede” emprender a esta edad. La pregunta es en qué condiciones vale la pena hacerlo.
La dificultad para regresar al empleo dependiente no es solo una percepción individual. Un experimento de correspondencia con más de 40.000 postulaciones encontró evidencia sólida de discriminación por edad contra mujeres mayores, especialmente cerca de la edad de jubilación, aunque el efecto fue mucho menor para los hombres.1 La OIT también advierte que los trabajadores mayores enfrentan prejuicios sobre su capacidad de aprender, costos salariales y disposición al cambio.2
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